Landing page y ecosistema de descubrimiento
The Vault
The Vault había construido un ecosistema. El storefront seguía siendo una cuadrícula de productos.
The Vault ya había construido un ecosistema TCG completo al que nadie podía llegar desde un storefront que seguía siendo una cuadrícula de productos. Rediseñé la puerta de entrada — y el sistema que la sostiene.
Herramientas · Figma · FigJam · Photoshop · Shopify

El proyecto
Un marketplace para quien trata el cartón como un activo
The Vault es un marketplace mexicano de Magic: The Gathering y Pokémon — singles y producto sellado — que atiende a jugadores competitivos, coleccionistas e inversionistas. Corre sobre Shopify con una capa de cuenta propia en un segundo subdominio, y compite en algo que la mayoría de las plataformas TCG ni intenta: confianza e información, no volumen de inventario.
Esa distinción define todo lo que viene después. En una categoría donde compras a desconocidos artículos que no puedes inspeccionar ni valuar con facilidad, el producto que gana no es el que tiene más listados. Es el que te dice cuánto vale algo y garantiza que la transacción se resuelva.
- Rol
- Sr. Product Designer
- Tipo
- Marketplace de e-commerce
- Herramientas
- Figma, FigJam, Photoshop, Shopify
- Contexto
- The Vault Co · in-house desde 2023
De qué soy responsable
La capa de dirección de producto: qué se construye y por qué, el business case detrás, sus límites, y cómo se ve y se comporta cada superficie. Ese trabajo — research, specs y diseño — se entrega a ingeniería, que construye contra el design system que establecí.
Para ser preciso, porque es un producto de equipo: las funciones en sí — el escáner instantáneo, el motor de subastas, el deck builder — las construyó el equipo de dev. Lo que lleva mi nombre es el razonamiento que las puso en el roadmap, la landing page que las hace alcanzables, y el lenguaje en el que todas están hechas.
Research e ideación
Comportamiento del usuario, objetivos de negocio y huecos de mercado — la base desde la que se argumenta cada decisión de diseño.
Design thinking
Convertir un hueco de mercado en algo con un resultado medible, y luego en un spec que ingeniería pueda construir.
Design systems
Un lenguaje de diseño que el equipo puede escalar sin que se rompa — componentes consistentes, documentación clara.
Analítica
Balancear métricas de usuario y de negocio para ayudar a decidir qué toca el roadmap después.
01
Todo lo que la plataforma podía hacer estaba escrito, no construido
Un storefront de Shopify por defecto responde exactamente una pregunta: qué está a la venta ahora. The Vault la respondía con competencia — una cuadrícula filtrable, precios en MXN, chips de disponibilidad, orden por precio, 100 productos, tres páginas de fondo. Cada visita empezaba igual y tenía la misma forma. Buscabas una carta, o hacías scroll.
El problema era todo lo que esa pregunta deja fuera. Un comprador que llegaba en frío no tenía manera de enterarse de qué podía hacer la plataforma, qué había de nuevo esa semana, cuánto valía una carta contra lo que costaría importarla, o que podía pujar por inventario que nunca se listó a precio fijo.
El brief entero estaba en una captura: debajo de la paginación había un párrafo explicando que The Vault no es solo un marketplace sino un ecosistema tecnológico — escáner instantáneo, subastas en vivo, cotización en tiempo real, seguimiento de portafolio. Cada afirmación era cierta. Ninguna existía en un lugar donde un comprador realmente la fuera a encontrar.
Y la navegación demuestra que esto no era un problema de roadmap. Arma tu deck y Subastas ya estaban en ese header. El deck builder y el sistema de subastas estaban en vivo, financiados, terminados — y funcionalmente inalcanzables, a un dropdown de profundidad, sin nada en la página que le diera a nadie una razón para hacer clic.

Antes — una sola superficie, repetida hasta el footer

Después — nueve superficies, cada una respondiendo una pregunta distinta
02
El research que sostuvo cada decisión
Cada superficie de la página rediseñada se remonta al mismo conjunto de preguntas — cómo busca un jugador una sola carta, qué información decide una compra, qué hace que alguien abandone un carrito, cómo manejan los coleccionistas comprar a varios vendedores a la vez, y qué señales generan suficiente confianza para pagarle a un desconocido por algo que no puedes tener en la mano. Esas preguntas pasaron por seis fases, y cada fase produjo algo contra lo que después se contrastó el build.
Qué intentaban hacer los compradores
Encontrar rápido una carta específica
Casi siempre una edición específica a un precio específico — no "un Lightning Bolt", el de Fallen Empires, foil, near mint.
Armar un deck sin meter sesenta cartas de una en una
Un decklist es la unidad de intención de un jugador competitivo. El carrito viejo lo obligaba a armarlo a mano.
Saber si un precio es bueno
Contra otros vendedores, y contra la alternativa real — importar la misma carta desde EE. UU.
Confiar en que llegan el dinero y la carta
Condición como se describe, vendedor responsable, una forma de resolverlo si algo sale mal.
Qué necesitaba el negocio
Subir la frecuencia de visita
Una razón para abrir el sitio sin comprar. Un marketplace está topado a la frecuencia de las compras reales de sus compradores, salvo que les dé otra cosa por la cual volver.
Reclutar oferta en la misma superficie que la demanda
Todo comprador es un vendedor latente. Una landing que solo le habla a la demanda deja sin alimentar al otro lado del marketplace.
Crecer el lifetime value
Un usuario cuya relación contigo es una posición con seguimiento se queda más que uno cuya relación es un historial de pedidos.
Reducir la dependencia del tráfico pagado
Descubrimiento que el sitio posee — novedades, datos de mercado, un deck builder — en vez de atención que le renta a los anuncios.
Dónde se rompía
Confianza y autenticidad
Los compradores le pagan a desconocidos por artículos que no pueden inspeccionar ni confirmar en condición antes de que se envíen.
Un proceso de compra y venta engorroso
Demasiadas decisiones, muy pocos pasos, y un carrito que se vacía en cuanto te vas.
Una experiencia móvil débil
Donde esta audiencia realmente compra, y donde la cuadrícula vieja aguantaba peor.
Cero visión de mercado
El pain point en el que este proyecto más se apoya. Los coleccionistas no podían comparar precios ni juzgar si un listado era bueno.
03
La categoría competía por quién tenía el mejor carrito
El benchmarking volvió concreto el hueco. Comparé The Vault contra TCGPlayer, Cardmarket y Hobby Mart en las capacidades que deciden si alguien compra.
La tabla sirve por lo que muestra — el carrito guardado es un hueco real, y es tema de un caso de estudio aparte. Sirve más por lo que no tiene ninguna fila. Cada eje es una función de transacción: búsqueda, wishlist, carrito, checkout, calificación de vendedor. Nadie está medido en datos de mercado, porque nadie tiene ninguno. Sin fila para armar decks, sin fila para pickup físico, sin fila para tratar una colección como una posición con seguimiento. Una categoría entera había convergido en competir por quién tenía el mejor carrito.
El espacio en blanco no era una función faltante. Era un eje faltante — nadie le daba al comprador ninguna forma de juzgar si un precio era bueno. Eso es lo que persiguió el resto de este proyecto.
Parte 1
Navegación que describe el catálogo en vez de listar links
El header viejo tenía las palabras correctas. Pero como dropdown plano, solo podía decirte a dónde tenías permitido ir — no qué había ahí. En una categoría donde la pregunta real es “¿tienes la edición showcase de Lorwyn, y en cuánto?”, a-dónde-puedes-ir es una respuesta débil.
El mega menú reestructura el catálogo en cuatro columnas que empatan con cómo piensa un jugador: el juego completo (singles, sellado, entrega express), los cuatro formatos competitivos para los que arma, las expansiones que rotan ahora, y un track curado para las cartas que jalan tráfico. Inventario en vivo de la edición más nueva va al lado, con precios reales, así que abrir el menú ya es navegar.
Dos decisiones más chicas hacen un trabajo desproporcionado. Vender vive dentro del menú y no en una página de marketing aparte — en un marketplace C2C todo comprador es un vendedor latente, y el momento en que está viendo valores de cartas es el momento de decírselo. Y los filtros de la base — Foil, Mítica, Rara, Express — exponen los cuatro atributos que deciden la mayoría de las compras, a un clic desde cualquier parte.

Parte 2
Una razón para abrir el sitio sin nada que comprar
Una cuadrícula es transaccional. Te premia por llegar con intención y no te da nada si llegas sin ella — lo que topa a un marketplace a la frecuencia de las compras reales de sus compradores. En un hobby donde la gente checa precios mucho más seguido de lo que gasta, eso deja sin reclamar casi todo el tráfico disponible.
Lo más nuevo en Magic presenta el inventario actual como un carrusel editado — las cartas chase de la edición más nueva, elegidas, en vez de los primeros veinticuatro artículos por orden alfabético. Le da a la mercancía nueva un lugar donde aterrizar y al jugador que regresa una respuesta de cinco segundos a “¿algo bueno esta semana?”.

El pulso del mercado es el módulo que defendería con más ganas, porque responde el pain point de frente y es específico de este mercado. No muestra un precio. Muestra un precio contra lo que costaría importar la misma carta.
Ese encuadre existe por quién es el competidor real de The Vault. Para un jugador serio en México, la alternativa a un marketplace local no es otro marketplace local — es pedir a una tienda de EE. UU. y pagar envío, aduana y dos semanas de espera. Cada fila de ese módulo es un argumento a favor de que la plataforma exista, expresado como un número que el comprador puede verificar.

La página de inicio dejó de ser un lugar para completar una compra y se volvió un lugar para checar el mercado. Esa es la diferencia entre una tienda que visitas cuando necesitas algo y una que abres por costumbre.
Parte 3
Enrutar a la gente por lo que vino a hacer
El research ya había establecido los cuatro objetivos — encontrar una carta, armar un deck, vender lo que no estás jugando, dar seguimiento a cuánto vale una colección. Una sola cuadrícula filtrable atiende el primero de forma adecuada y los otros tres nada. Así que la página enruta en vez de embudar.
El campo de búsqueda acepta el nombre de una carta o un decklist pegado, lo que sube la intención multi-carta al input primario en vez de enterrarla un nivel abajo. Debajo, cinco acciones nombran las cinco cosas que la gente realmente llega a hacer: pegar una lista, ver singles, vender cartas, importar una colección, checar un saldo.
Justo abajo, cuatro tarjetas enrutan por rol en vez de por tarea — y esta es la parte que le señalaría a un reclutador. Un jugador que convierte inventario sin usar en efectivo. Una tienda que gana comisión sobre stock que ya cruza su mostrador. Alguien que opera el fulfilment de su ciudad por un porcentaje. Y un comprador cuyo pedido necesita resolverse. Los marketplaces son de dos lados; una landing que solo le habla a la demanda deja sin alimentar a la oferta. Nombrar cada rol en la portada convierte el reclutamiento en una superficie permanente en vez de una tarea de outbound.

Dos de las herramientas más fuertes de The Vault eran justo las dos que una cuadrícula de catálogo estructuralmente no puede atender, que es probablemente cómo ambas acabaron estacionadas detrás de un dropdown. El deck builder atiende a un comprador que compra sesenta cartas. El sistema de subastas atiende a un comprador que ni siquiera está comparando precios — quiere algo que no está listado de forma confiable a precio fijo, y va a competir por ello. Corría con custodia en escrow y pujas estructuradas en un subdominio aparte, invisible desde el storefront al que servía, mientras su competencia directa corría subastas en hilos de comentarios de Facebook, sin custodia y sin protección.
La Red de Bóvedas hace el mismo trabajo para la capa física. Tiendas aliadas funcionan como puntos de custodia y entrega, y ponerlas en la landing — con nombre y dirección — convierte un arreglo operativo en prueba visible de que una transacción se resuelve en un mostrador y no en el correo. La tira de confianza debajo enuncia las tres garantías sin adornos: cartas verificadas, en custodia, pago protegido.

Nueve superficies, y la cuadrícula es una de ellas en vez de todas ellas. El trabajo de la landing ya no es vender una carta — es ordenar a la gente por intención y entregarla a la herramienta correcta.
Parte 4
La colección como una posición, no como una caja de zapatos
“Mi saldo” es el quinto pill del hero, y abre a la superficie que cambió para qué sirve The Vault. Vista General reporta cuánto rindió la colección de un usuario en el periodo — 28.1% anualizado — y lo pone directamente contra CETES en 6.81%.
Ese segundo número es toda la idea. CETES es el instrumento del tesoro mexicano: el lugar seguro por defecto donde un ahorrador mexicano pone su dinero, y el benchmark contra el que se compara todo lo demás en el país. Poner una colección de cartas al lado hace una afirmación explícita — esto es una posición, no un gasto de hobby, y así le fue contra la opción libre de riesgo. La comisión de la plataforma va justo debajo, así que el rendimiento se enuncia después del costo de usar el producto, no antes.
Es el mismo instinto que El pulso del mercado. Ambos toman un juicio que el jugador hacía a ojo y le entregan el vocabulario financiero que su mercado ya habla — uno en el momento de la compra, el otro para todo lo que ya posee.

La misma superficie hace el trabajo del lado de la oferta. Las recomendaciones de inventario le dicen a un vendedor qué sets se están moviendo de verdad y a qué precio promedio, convirtiendo “¿debería listar esto?” en un prompt en vez de una adivinanza. Invita y gana paga alrededor del 7% de la primera venta de un amigo invitado que supere los $50, directo al saldo del usuario, haciendo de la adquisición una función y no una línea de presupuesto.
Estructuralmente, por eso el ecosistema puede seguir creciendo. Cada uno de estos es un módulo dentro de un shell compartido en vez de un destino nuevo — la misma navegación, los mismos componentes, los mismos tokens — así que una capacidad nueva llega sin perturbar la experiencia central ni pedirle a nadie que reaprenda el producto.

Parte 5
El sistema que hace que se lea como un solo producto
Superficies construidas por gente distinta en momentos distintos van a verse como productos distintos, salvo que algo las mantenga juntas — y un ecosistema que se ve ensamblado es peor que una tienda que se ve coherente, porque el argumento entero descansa en que se sienta como un solo lugar.
El design system es lo que sostiene eso. Corre sobre tres principios — componentes que se comportan idéntico en todos lados, contraste y touch targets alineados a WCAG, y tokens semánticos estructurados para que el sistema se extienda sin romperse — y los convierte en un número reducido de reglas que aplica con firmeza.
El negro es el producto. El lienzo es negro puro, así que el arte de la carta es lo único saturado en pantalla. El chrome retrocede; el inventario avanza. La profundidad se construye con cuatro pasos sobre el negro, no con sombra ni con brillo.
- Lienzo#000000El fondo de la página. El arte de la carta lleva el color, la interfaz no lleva ninguno.
- Banda#0A0A0ASecciones full-width alternadas.
- Tarjeta#0D0D0DToda tarjeta, levantada por un hairline #1F1F1F.
- Campo#141414Inputs y placeholders de media.
- Elevado#1A1A1ADiálogos, toasts, tooltips.
Las superficies se levantan con su borde de 1px, no volviéndose más claras. Nunca hay un quinto paso.
El color es funcional. Existen seis rampas y cinco son semánticas — success, error, warning, information, announcements — cada una con escala 50 / 250 / 500 / 750 / 900. Convención: 900 es el relleno callado, 250 es el texto encima, 500 es la señal pura. Máximo un tono saturado por vista. El verde — el mint 500 — está reservado para valor y disponibilidad: un precio que le gana al costo de importar, una carta en stock, un rendimiento que le ganó a CETES.
La tipografía es Inter, en dos extremos. Los encabezados usan solo Light (300) y Bold (700) — sin peso intermedio — con una face mono añadida para los números que una fuente proporcional maneja mal: precios, grados, códigos de set, poblaciones.
Lo demás es un juego de proporciones, no de opiniones.
La voz también es parte del sistema. Plana y declarativa — una frase enuncia un hecho y para. Sentence case en todo lo legible; MAYÚSCULAS reservadas para micro-labels con tracking. Los botones son verbos — “Agregar al carrito”, “Hacer oferta” — nunca “OK” ni “Enviar”. Los números son precisos y nunca se redondean por estética. Sin emoji, en ningún lado.
Se entrega como 15 primitivos — de Button a Toast — cada uno hecho contra los tokens, así que una superficie nueva se ensambla, no se diseña desde cero.
El mega menú, los carruseles, la vista de mercado, el deck builder, las pantallas de subastas y el dashboard de portafolio los construyeron manos distintas y renderizan en un solo lenguaje. Ese es el sistema haciendo su trabajo — y es la parte de este trabajo que nunca va a aparecer en una métrica de conversión.
Resultados
Google Analytics + Shopify · 28 dic 2025 – 28 ene 2026 vs 29 may – 28 jun 2026
- Tasa de conversión — visita a compra+57%1.13%1.77%
- Sesiones+213%1,0643,332
- Sesiones que agregan una carta al carrito+187%70201
- Sesiones que llegan a la pantalla de pago+166%3593
- Sesiones que completan el checkout+392%1259
Porcentajes recalculados a partir del conteo crudo de sesiones. Analítica direccional de un producto en vivo, no un experimento controlado — el tráfico y el marketing se movieron en la misma ventana.
Reflexión
Lo que el funnel realmente dice
El tráfico más que se triplicó, que es el número que se ve mejor y por sí solo dice menos. El que defendería es el de al lado: la proporción de sesiones que agregaron una carta al carrito se mantuvo en alrededor de seis por ciento en ambos periodos.
Mantener una tasa plana mientras el volumen se triplica es más difícil de lo que suena, porque el tráfico entrante casi siempre es peor que el que ya tenías. Medio punto porcentual de dilución a lo largo de 3.1× las sesiones es el resultado de descubrimiento: las superficies nuevas jalaron a gente que no había llegado con el nombre de una carta en mente, y engancharon a casi la misma tasa que quienes sí.
Quiero ser exacto sobre lo que este proyecto no hizo, porque el funnel lo deja obvio. La ganancia grande está en el último paso — pantalla de pago a compra, de 34% a 63% — y eso no es trabajo de descubrimiento. Vino del rediseño de la buying journey que corría en la misma ventana, donde la información requerida se difirió al paso final y el carrito se volvió algo que un comprador podía dejar y retomar. La landing llenó la parte de arriba de un funnel que acababa de arreglarse por abajo. Ambos hacían falta; ninguno de los dos números le pertenece solo a uno.

Dos límites honestos. El periodo base registró doce checkouts completados — suficientemente pocos como para que un puñado de transacciones mueva mucho el porcentaje, así que la dirección es confiable y la precisión no. Y instrumenté el resultado, no las superficies: puedo decirte que el ecosistema funcionó, no si fueron el mega menú o la vista de mercado los que hicieron el trabajo. La atribución por superficie debió diseñarse desde el primer sprint. Es lo primero que especifiqué en la siguiente función.
Cierre
De qué se trataba realmente este proyecto
El brief parecía un rediseño de home. Lo que en realidad resolvió fue un problema de posicionamiento: The Vault había construido una capa financiera sobre un hobby y seguía presentándose como una tienda de cartas.
Hacer visible el ecosistema fue menos sobre agregar módulos y más sobre decidir qué estaba reclamando ser el producto, y dejar que la interfaz lo dijera. El business case sigue de ahí: la frecuencia de visita sube cuando hay una razón para entrar sin comprar, los efectos de red se fortalecen cuando la oferta se recluta en la misma superficie que la demanda, y el lifetime value crece cuando lo que un usuario tiene contigo es una posición con seguimiento y no un historial de pedidos.